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viernes, 25 de marzo de 2016

Johan Cruyff

No voy a hablar de finales de Copa de Europa aunque haya ganado tres. No voy a hablar de Balones de Oro por más que tenga otros tres. No voy a hablar de Mundiales por más que haya sido la figura más importante de dos: en uno por haber sido el mejor, en otro por haberse negado a jugar. No voy a hablar de camisetas aunque vistieras alguna de las más importantes del mundo.

No hay una fecha concreta. Es una tarde cualquiera de un día cualquiera, en Ámsterdam. Década de los '60, o de los '70. De piernas delgadas, un joven predestinado a convertirse en fumador compulsivo conduce una pelota en un partido cualquiera. Impone un cambio de ritmo que impresiona, una velocidad de vértigo y un regate que, medio siglo después, está en peligro de extinción. Su visión de juego no es un detalle menor. No hace justicia con Cruyff hablar de aquella gran noche. Aquel campeonato. El legado de Johan Cruyff va mucho más lejos.

Revolucionó el fútbol, abrió las puertas del fútbol moderno y le aportó el fútbol total. Para siempre. Lo conoció sobre el terreno de juego bajo la batuta de Rinus Michels y lo perfeccionó desde el banquillo. Obsesión por la tenencia del esférico, presión alta sobre el adversario y triangulaciones para romper las líneas rivales. Fue el primer futbolista, y a día de su muerte el único, en haber sido leyenda primero como jugador, y alcanzar el grado de leyenda también como entrenador. No hay una tarde para resumir a Cruyff. Hay toda una vida. Un hombre de fútbol.

Hasta siempre, Johan.


miércoles, 26 de junio de 2013

La Eurovolea de van Basten (1988)

Inventaron «fútbol total» de la mano de Rinus Michels, pero a los Países Bajos el éxito le ha sido esquivo a lo largo de toda su historia. La selección holandesa fue una de las potencias mundiales durante la época amateur, a principio de siglo. Aquellos tiempos donde el oro olímpico era lo máximo a lo que aspiraba una selección nacional. Pero la oposición a la profesionalización del fútbol por parte de la KNVB convirtió a Holanda en una selección mediocre desde que comenzó la etapa mundialista hasta los años '70. Vagó por la intrascendencia después de participar sin éxito en los dos Mundiales de los años '30 que tuvieron lugar en Europa y no disputó ninguno de los seis siguientes.

No fue hasta Alemania '74 cuando la selección tulipán volvió a la gran cita del fútbol. Y por fin pudo ganar su primer partido en un Mundial, 40 años después del primer intento. Desde ese día, Holanda pasaría a ser otra Holanda. Sería La Naranja Mecánica. Tras lograr su primera victoria en una cita mundialista, los hombres de Rinus Michels fueron lanzados hasta la final. Injustamente se le achaca cobardía a Holanda de cara a lograr un título. En mi opinión hay otros factores que han influido en esta ausencia de títulos para los Países Bajos. Nunca ha tenido suerte Holanda con los rivales que ha tenido que enfrentar en las finales. Es difícil encontrar un rival asequible en la final de un Mundial, pero Holanda dos veces (1974 y 1978) se ha medido al anfitrión del torneo (sólo Brasil lo ha hecho también en dos ocasiones -Suecia 1958 y Francia 1998-). Además, en ese segundo Mundial tuvo que lidiar con la ausencia de Johan Cruyff. El que fuera mejor jugador del mundo renunció a participar en Argentina '78. No es fácil imaginar a la Albiceleste ganando el Mundial en 1986 sin Maradona, a Francia sin Zidane en 1998 o a Brasil sin Ronaldo en 2002. Además, siempre que un régimen totalitario ha organizado el Mundial, el país anfitrión ha resultado campeón. Ocurrió durante el mandato de Mussolini en Italia (1934) y durante el de Videla en Argentina, en aquella segunda final que perdió Holanda. A la tercera final del Mundial La Naranja Mecánica llegó con una increíble racha de 25 partidos invicto y un pleno de victorias (8/8 en la fase de clasificación y 6/6 en la fase final). Pero en la final se enfrentó a España, que con una de las mejores selecciones de la historia venció a Holanda. No obstante, los hombres de Del Bosque debieron sufrir muchísimo, a diferencia de las otras dos finales que han ganado durante su época dorada (Eurocopa 2008 y Eurocopa 2012).

Tras una maravillosa década de los '70 con dos finales mundialistas y una semifinal de Eurocopa entre ambas, los '80 apuntaban a convertirse en un auténtico fracaso. No se clasificó al Mundial en 1982 y 1986, ni a la Eurocopa en 1984. Así que hasta 1988 no regresaría a una gran cita. La Eurocopa de Alemania Federal era la última oportunidad de la década. La aprovecharían a lo grande con una Holanda llena de bigotes. Los que lucían Rikjaard, Gullit, van Tiggelen, van Aerle o Jan Wouters. No tenía bigote Marco van Basten, pero tampoco lo necesitaba para liderar al título a la selección que dirigía nuevamente Rinus Michels. El delantero del Milan anotó en la final un gol de volea que permanece imborrable en la memoria de cualquier aficionado al fútbol. Para llegar a la final, Países Bajos accedió como segunda de grupo tras caer en su debut ante la Unión Soviética, y vencer posteriormente a Inglaterra, con hat-trick de Van Basten, e Irlanda. La semifinal encontró a un conjunto tulipán sediento de venganza, especialmente a su entrenador, el único que había sentido en carne propia la derrota en la final del Mundial 1974. La selección holandesa pudo remontar ante Alemania el gol de penalti de Lothar Matthäus. Igualó Koeman desde los once metros y van Basten, quién si no, inclinó la balanza cuando parecía que se cumplía el tiempo reglamentario sin deshacerse la igualdad. Así, de la mano del jovencísimo Koeman y los jugadores del Milan, Rikjaard, Gullit y Van Basten, Holanda llegaba a la tercera gran final de su historia; la primera a nivel continental. Enfrente el único equipo que le había podido ganar en esta Eurocopa, la URSS. Pero la historia fue bien distinta a aquel primer partido. Los goles rossoneros de Gullit y Van Basten, con la ya mencionada mítica volea, daban a Holanda el primer gran título de su historia. El único hasta ahora, cuando se cumplen 25 años del gol del ídolo de Ajax y AC Milan.

Cómo es el fútbol. El único título para La Naranja Mecánica llegó en la década con menor participación internacional de las últimas cinco y tras ausentarse de tres grandes citas consecutivas, algo que no ha vuelto a ocurrir. Daría para un largo debate cuál es la mejor Holanda de la historia. La selección del '88 parte con la ventaja de ser la única que ha alcanzado la gloria.